Es la primera pregunta en casi toda conversación, y viene con la forma equivocada. "¿Cuánto cuesta la IA?" pide un número, y un número sin contexto es justo la manera en que la gente termina pagando por software que nadie abre.
El software casi nunca es lo caro
Tres cosas cargan con el costo, y no pesan igual.
- Averiguar qué se automatiza. Aquí está la mayor parte. Hay que describir la tarea con suficiente precisión para poder entregarla, lo que casi siempre significa escribir un proceso que hoy vive en la cabeza de alguien.
- Operarlo. Los modelos actuales se cobran por uso, en fracciones de centavo por solicitud. Para un negocio de tu tamaño esta suele ser la línea más pequeña de la cuenta — y crece conforme lo usas, que es la dirección correcta para que corra el riesgo.
- Hacerse cargo después. Todo lo que nadie de tu equipo entiende trae un costo de mantenimiento que aparece más tarde, normalmente en el peor momento.
El primer número que debes tener
¿Cuántas horas a la semana toma hoy esa tarea, y quién las hace?
Sin eso no se puede juzgar nada más. Una herramienta que cuesta dinero no es cara ni barata en abstracto — es cara o barata frente a las horas que quita. La mayoría de las automatizaciones que rechazamos las rechazamos porque ese número resultó más chico de lo que el dueño creía, y preferimos decirlo desde temprano.
Por qué cotizamos con precio fijo
Recibes una propuesta con precio fijo antes de que empiece el trabajo, porque con un "depende" no se puede presupuestar. Si la evaluación concluye que la respuesta honesta es todavía no, ese es un resultado legítimo y no te cuesta nada.